Todas las entradas por ORBALLO

Revista Cultural da cidade de Ourense de contido cultural e social,

POR FAVOR, DÁME GUERRA


Un poema de Manuel J.Maside

I

O ar é difícil de respirar
Afogo nesta tarde de calor
Algo comprime o meu peito a golpes
Desexando estar ou non estar
Na dúbida
No consolo de deus
Un golpe maestro
E todo se fai area
Pides liberdade
E ollas anoxado ao mundo
Porque non hai
Nunca hai
Sempre están ocupados 
Aos que hai que pedirllo

Un verme sae da mazá
Un home grita ao ceo vermello
Non temos saúde
Estamos enfermos
Por simple vaidade
Perfume secreto no teu amor
Ollos que se perden na fronda
Augures, xa os escoitei antes
Límites, xa os roldei antes
Fodo e fodo na ferida
Bótolle moito alcohol
Estes versos semellan baleiros
Mais conteñen o meu sentir
Mundo perfecto
Déixame pregarche
Mundo imperfecto
Déixame facerche o amor
(Mentres Jim Morrison está morto
E a demasiados parécelle importar)

Perdo o norte, o sul
Pérdome a min mesmo
A lembranza está bastante ben
Cando só lembras ledicias
Axiña chegan os trebóns
Axiña a choiva quente
Os homes de deus, os pequenos demos
A saudade foi e será unha forma de vida
Ser barfly é un traballo a tempo completo
Ollar ao infindo, aos collóns dunha galaxia
Ollar ao son que reverbera nas veas
Somos fillos dun solpor quente
Unha noite sen fin
Somos noxo nunha cunca
Somos noxo nun barril

Libre e salgado o bocado
Petisco de almas humanas
Salouco con sabor doce
Milenios de diáspora e son

Só quedo eu e o vaso
Só quedo eu e o ceo
E o calor que cae sobre nós
Vaso, ti e máis eu
E que lle dean ao mundo enteiro

II

A cama danza
O ceo no teito é estrelado
Soamente eu e máis ese ceo
Acubillados da choiva
Asinada a pena de morte
De loito pola luz

Sopra o vento do mar
Un conto de antes
Unha lembranza
Unha situación revirada

Lume no corpo
Non quero durmir
Soñar esperto para sempre
Unha forma de ser

E ti e máis eu loitando
Pola hora na que ir a morrer
Punto morto
Saída final
O mundo escapa dos dedos
Somos o derradeiro solpor
Fotógrafa : Laura Hospes

Mi lotería

Autora: Laura González

Fotografía: Siente e Imagina films-SIfilms


Hace un año tuve un sueño. Uno de esos sueños que no sabes si es sueño o es real de lo mucho que lo anhelas. Más que un sueño fue una premonición. Algo dentro de mí me decía que ese era mi año, que me tocaría la lotería. Parece una tontería, pero ese sueño, esa premonición se hizo realidad: El 22 de diciembre de 2017, ¡¡me tocó el premio gordo!! ¡¡¡Exactamente de gordo 3 kilos y medio!!! Ese día, mi vida dio un giro de 180 grados. Tanto me lo decían y yo tan escéptica a esas palabras…¡qué necia! Porque vaya si cambió…

Y es que antes de que sacaran el número premiado de la Lotería Nacional, yo ya tenía mi premio conmigo, desde recién estrenado el día. Y es que ese día, pasé de ser hija, nieta, hermana, ¡¡… a ser mamá!! Y mi mundo entero cambió.

Su mirada y la mía se cruzaron por primera vez y surgió el amor. Un amor tan inmenso como el universo, tan inexplicable, tan mágico. Sentí su piel contra la mía y un escalofrío de felicidad recorrió mi cuerpo entero. No importaba nada, sólo contábamos él, su papá y yo. No importó el corte en mi intimidad, ni la aguja que lo estaba cerrando, aun cuando la sentía atravesar mi piel. No importaban las demás personas allí presentes. Sólo los tres. Era nuestro momento. El suyo. El mío. Nuestro. Único.

Poco dormí esa noche, ese día. Tenía tantos deseos de tenerlo abrazado a mí hasta que el mundo se acabase. Tan pequeño, tan frágil y con un corazón latiendo a mil por hora, aprendiendo a vivir en un medio tan distinto al vientre materno. Y en ese instante, algo se despertó en mí. No sabría explicar lo que fue, no sé si instinto, no sé si ternura, pero sólo quería estar con él, protegerlo por siempre.

En un momento cambié fiestas de sábado noche por juergas con un simple juguete hecho de trapo. Cambié enfados banales por llantos incontrolados sin saber un motivo. El miedo a cosas terrenales por el pánico de no saber dar lo mejor de mí, el terror a que algo malo le pueda pasar. Cambié sueños, formas de pensar, formas de actuar. Cambié horarios, hábitos y ritmos individuales de vida. Cambió todo. Inevitablemente, sin darme cuenta. De repente, todo gira a su alrededor. Aunque me resista. Aunque trate de buscar un rato para mis cosas, para tener un tiempo para mí, para saber que aún queda algo de mi vida antes de él. No. De momento, no. Todo es a su ritmo.

Momentos incómodos, llantos, la imperante necesidad de tenerme a su lado las veinticuatro horas del día, los desvelos a las tantas de la madrugada, las prisas, el nuevo equipaje diario, mi sentimiento de soledad, de incertidumbre, todo, absolutamente todo eso se borra con una de sus sonrisas, con el gesto de quererme abrazar, de las miradas cómplices entre él y yo, con la ternura con la que le mira su padre. Y es que es inevitable que nuestro universo no gire en torno a él.

Sí, he cambiado tantas y tantas cosas de mi vida de antes. Ya nada volverá a ser igual, por mucho que nos empeñemos. Quizás, en unos meses, en unos años, recupere trocitos de mi vida de antes, pero sé que él me da fuerzas para ser mejor, para querer lo mejor, para buscar lo mejor. Sólo puedo decir que nunca imaginé que un ser tan pequeño podría traer tantas cosas tan grandes…

¡¡¡Y que ya nada podrá quítame este amor tan inmenso que siento dentro de mí!!!